Foro Lovecraft Mexico
Bienvenido

De acuerdo al reglamento de este foro debes de colaborar poniendo un post dentro de la seccion "Foro Del Visitante" u subir material para compartir dentro del foro secundario de descargas
http://forolovecraftmexicodescargas.forums-free.com/
Comunidad Foro Lovecraft Mexico
Últimos temas
Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Compañeros
Crear foro

Cartas De H.P.Lovecraft

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Cartas De H.P.Lovecraft

Mensaje  Darkness71775 el Lun Sep 12, 2011 10:27 pm

CARTA A REINHARDT KLEINER
06 de diciembre de 1915
Publicada originalmente en Selected Letters I. 1911-1924 (Arkham House, 1965)

6 de Dic de 1915

Querido Kleiner: —

Y cuanto más estudio la cuestión, más me convenzo de que la raza superior es la Teutona. Observa las condiciones de las Islas Británicas. Los ingleses son totalmente Teutónicos, o sea, dominantes. Los Escoceses del Sur y los Irlandeses del Este son también de esa sangre—ciertamente sobrepasan a sus compatriotas al norte y al oeste. Los Galeses, que no tienen sangre Teutónica, son de poca importancia. Si no hubiese sido por la infusión de sangre Teutónica al principio de las Eras Oscuras, la Europa del Sur se habría perdido. ¿Quiénes fueron aquellos antiguos reyes y héroes “Franceses” que fundaron la civilización Francesa? ¡Teutones, sin duda alguna!...¿Quienes fueron los Normandos? Teutones del Norte. Me apena escuchar a los apóstoles de la igualdad asegurar que otras razas pueden igualar la mejor de todas—esos sucesores de la raza Romana en poder y virilidad.

Como supones, soy un devoto del cine, ya que puedo ir en cualquier momento, mientras mi mala salud raramente me permite planificar o comprar entradas por adelantado para los espectáculos teatrales. Algunos filmes modernos valen realmente la pena, aunque cuando empecé a conocer el cine pensaba que su único valor era para matar el tiempo. Chaplin es increíblemente divertido—demasiado bueno para las vulgares películas en las que suele aparecer—Y espero que en el futuro sea exponente de una comedia más refinada. Vi el film Trylby, pero me pareció incompleto, ya que había visto la obra de teatro, y concedía gran importancia a la profunda y oscuramente insinuante voz de Svengali.

…………

Siempre hubiese querido ser capaz de dibujar, pero no tengo talento, y en mis dibujos no se puede diferenciar entre una vaca y una locomotora. Pero, animado por tu ejemplo, he estado probando mi mano y pluma con el fin de representarme a mi mismo como me gustaría ser—un poeta de hace dos siglos, con peluca y todo. Como habrás notado, he adoptado el antiguo estilo del frontispicio, con pequeños Pegasos bajo mi rostro, y Apolo, Pan y el escudo de mi familia por encima. ¿Cómo quedaría en la primera página de un libro de versos heroicos? Creo que me sentiría realmente bien en ese papel, ya que mi espíritu parece estar viviendo en 1715 más que en 1915…el hecho es que nací 200 años tarde…

Con mis mejores deseos, quedo
Su más fiel y humilde servidor,
H. P. Lovecraft




Dec. 6, 1915

My dear Kleiner:—

And the more I study the question, the more firmly am I convinced that the one supreme race is the Teuton. Observe the condition in the British Isles. The English are wholly Teutonic, and therefore dominant. The southern Scotch and Eastern Irish are also of that blood--they certainly surpass their fellows to the north and west. The Welsh, who have no Teutonic blood, are of little account. Had it not been for the Teutonic infusion at the beginning of the Dark Ages, southern Europe would have been lost. Who were these early "French" kings and heroes that founded French civilisation? Teutons, to a man!... Who were the Normans? Teutons of the North. It is pitiful to me to hear apostles of equality pipe out that other races can equal this foremost of all—this successor to the Roman race in power and virility.
As you surmise, I am a devotee of the motion picture, since I can attend shows at any time, whereas my ill health seldom permits me to make definite engagements or purchase real theatre tickets in advance. Some modern films are really worth seeing, though when I first knew moving pictures their only value was to destroy time. Chaplin is infinitely amusing—too good for the rather vulgar films he used to appear in—and I hope he will in future be an exponent of more refined comedy. I saw the film Trilby, but it seemed incomplete to me because I have seen the actual play, and have attached so much importance to the deep, fiendishly insinuating voice of Svengali.

. . . . . . .

I always wanted to be able to draw, but I have no talent, and in one of my pictures you cannot tell a cow from a locomotive. But spurred on by your example. I have just been trying my hand and fountain pen in an endeavour to represent myself just as I would like to be—a poet of two centuries ago, periwig and all. As you will note, I have adopted the old frontispiece engraving style, with little Pegasuses beneath me, and Apollo, Pan, and my family crest above me. How would that look facing the title page of a book of heroic verse? I should really feel at ease in that garb, for my spirit seems actually to be living in 1715 rather than 1915... The fact is, I was born 200 years too late...

With best wishes, I remain, Sir,
Your most obt. humble servt.,
H. P. Lovecraft



CARTA A FRANK BELKNAP LONG
26 de octubre de 1926
Publicada originalmente en Selected Letters II. 1925-1929 (Arkham House, 1968)

10 Barnes Street
Providence, R. I.
Oct. 26, 1926

Jovencito:—

Estas salidas ocasionales están, te lo aseguro, bien ganadas; ya que en este momento me encuentro luchando con la más enfebrecida reencarnación de David Van Bush imaginable. Mi neo-Bush es nuestro escurridizo amigo Houdini, quien estuvo aquí a principios de mes, y me apremió enormemente a preparar un artículo anti-astrologico para que fuese terminado antes de su marcha—en cinco días, por el que recibí la nada despreciable remuneración de setenta y cinco dólares. Dice que tiene una enorme cantidad de material para mi, y ha intentado que vaya a visitarle a Detroit, corriendo el con los gastos, para hablar de proyectos—pero he sostenido que funciono mejor a la vista de los campanarios georgianos de mi ciudad. Justo ahora he leído en el periódico que ha sufrido un ataque—que debió suceder justo después de la última carta que me envió—así que supongo que habrá una pausa en las negociaciones. Le enviaré unas líneas de apoyo para animarle. El pobre Eddy, quien con mi ayuda ha hecho algunos trabajos de revisión para el hábil mago, está bastante preocupado por esta inesperada intervención de los dioses.

Hablando de recortes—aquí están las líneas navideñas del año pasado, tal y como aparecerán en el Periódico Familiar del Hermano Wright…a 25 centavos por línea, este embrollo debería reportar $3,75—una suma que no despreciaré en modo alguno. Felicidades por la aceptación de tu nuevo cuento—aunque siento que Ghost Stories no lo imprimiese al doble de remuneración. El Pequeño Farnie rechazó el Cthulhu del Abuelo arguyendo que era demasiado lenta y oscura para sus vivarachos idiotas—creo que te enviaré adjunta la nota y dejaré que juzgues por ti mismo. Si pudiese encontrar una buena cantidad de trabajo de revisión, no volvería a escribir un relato para estos mercachifles baratos. Arruina el estilo de uno el tener un público de idiotas domesticados colgando sobre tu cabeza mientras escribes. Algo más agradable que he estado haciendo últimamente es clasificar mis recortes sobre Rhode Island y otros temas arquitectónicos y de anticuario. Supongo que recordarás el tremendo desorden al final de mi mesa en Clinton Street. Bueno, todo aquel desorden, junto con lo acumulado desde entonces, está ahora pulcramente dispuesto—en adecuados portafolios como o en un álbum. Ahora puedo encontrar lo que quiero, y no tengo la pavorosa tarea de organizar pendiendo sobre mi cabeza.

Sobre la copia de Ghost Stories— ¡estoy avergonzado ante mi negligencia! He querido enviártela todos los días, pero nunca he rematado la tarea. Al recibir tu carta, de todos modos, la he despachado; así que debería llegarte en un día o dos. La encontrarás bastante deprimente—incluso peor que Weird Tales. De hecho, para mí su merito principal es probar que un magacín puede ser incluso peor que el del Hermano Farnie.

…….No existe nada antagónico para la expresión del alma en una habitación decentemente amueblada o en un albornoz limpio, y cualquiera que diga tal cosa demuestra estar tan poco familiarizado con habitaciones decentes o albornoces que estos parecen intrusivos y extraordinarios a sus ojos. Una casa bien ordenada puede parecer algo básico para alguien que nunca ha vivido en un lugar diferente, y es un sinsentido sostener que pudiese ejercer una influencia perjudicial sobre el pensamiento o el trabajo de alguien. Buen Dios, desde mi propia experiencia es justo lo contrario—No podía formar un simple pensamiento bien definido en aquella maldita porqueriza de la calle Clinton, mientras que ahora que estoy en casa de nuevo, en el ambiente perteneciente a un hombre civilizado, por lo menos lo puedo hacer tan bien como antes de irme.

…..no puedo sentirme interesado por ello—ni siquiera me aburre lo suficiente para olvidarme de otros aburrimientos…..

En cuanto a Dreiser—Leí un par de sus creaciones casi por obligación el año pasado cuando Kirk las tenía en su poder, y puedo estar de acuerdo en que en cierto modo es un gran artista. Entiende las corrientes de ciertos pesados, mediocres personajes; y ya que estos personajes son muy frecuentes en la vida, uno podría decir que tiene una eminente y trabajada perspectiva de la vida en si misma. Es un realista genuino que puede imprimir cierto acento dramático (o como los críticos dirían “épico”) a esa mezcolanza de sordidez que es la vida normal; y como ese es el caso, sería inútil negarle el título de artista aunque su utilización del lenguaje alcance el punto más bajo de la torpeza.

Al mismo tiempo, no puedo mostrar ningún interés genuino por sus dolorosas fotografías. Sabemos que tales cosas ocurren—reconocemos el toque del analista y del delineante—pero después de todo, pronto nos preguntamos, ¿Y qué importa? El grado de interés real que puedo mostrar por los arrastrados trastabilleos de una enfangada mente de clase baja en la lucha inherente a la inhibición social, me parece definitivamente limitado. Durante un rato pueden simbolizar la lucha del hombre al filo del infinito, pero después de que la novedad de la analogía se haya evaporado, uno pierde la paciencia con ese espectáculo de tremenda, estúpida, bovina miseria. La limitada y restrictiva perspectiva del tipo de personas que Dreiser conoce y comprende, aburre a una persona que tenga contactos más extensos, para quien el universo tiene una perspectiva más sutil, y para quien presenta un conjunto tremendamente diferente e infinitamente más etéreo de problemas y soluciones. Esa compasión plebeya y ese dolor universal pueden funcionar con los adolescentes o con los eslavos—pero no pueden significar demasiado para un Celta o un Teutón que ha mirado en los bosques encantados o ha escuchado música extraña en las ruinas a la oscura luz de la luna….

Tu reminiscente y bucólico servidor
Abuelo

10 Barnes Street
Providence, R. I.
Oct. 26, 1926


Young Man:___

These occasional outings are, I assure you, most amply earn'd; for I am just now coping with the most hectick reincarnation of David V. Bushism imaginable. My neo-Bush is our slippery friend Houdini, who was here early in the month, and rushed me to hell preparing an anti- astrological article to be finished before his departure—a matter of five days
for which I received the not wholly despicable remuneration of
seventy-five actual dollars. He says he has a devilish lot more for me to do, and has been trying to get me to meet him in Detroit at his own expense to talk things over—but I have maintained that I can do busi­ness best within sight of my native town's Georgian steeples. Just now I note in the paper that Houdini has had a breakdown—which must have occurred just after the last letter he sent me—so I fancy there will be a lull in the negotiations. I'll send him a line of sympathy to jolly him along. Poor Eddy, who with my aid has been doing some revision for the nimble wizard, is quite worried about this unexpected intervention of the gods.
Speaking of cuttings—here's last year's Christmas lines, as they will appear in Br'er Wright's Family Story Paper .. At 25¢ per line, this mess ought to come to $3.75—a sum I shall by no means despise. Congratulations on the acceptance of your new tale—tho' I'm sorry Ghost Stories didn't print it at double the remuneration. Little Farnie rejected Grandpa's Cthulhu story on the ground that it was too slow and obscure for his zippy morons—but I guess I'll send along his note and let you see for yourself. If I could get plenty of good revi­sion to do, I'd never write another tale for these cheap commercial ca­terers. It ruins one's style to have a publick of tame-souled half-wits hanging over one's head as one writes. A more congenial thing I have lately been doing is classifying my Rhode Island and other architectural and antiquarian cuttings. You may recall the hopeless mess at the end of my table in Clinton Street. Well, all that, together with what has accu­mulated since, is now neatly disposed of—either in appropriate portfo­lios or in a scrap-book. I can now find what I want, and no longer have the fearsome task of assortment looming ahead of me.
About that copy of Ghost Stories—I am properly asham'd of my negligence! I have been meaning to send it every day—but never got quite to the point. On receipt of your letter, however, I despatched it at once; so that it ought to reach you in a day or two. You will find it quite hopeless—even worse than Weird Tales. Indeed, its chief merit is to me the proof it affords that a magazine can be worse than Brother Farnie's.

. . . There isn't anything antagonistic to the utterance of the soul
in a decently furnished room or a clean bathtub, and anybody who says
there is merely shews himself so unfamiliar with decent rooms and bathtubs that they appear intrusive and extraordinary to him. A well-or-der'd home can be taken as a matter of course by anyone who has never lived in anything else, and it's utter bunk to claim that it could possibly have any deleterious influence on one's thought and work. Good God, from my own experience it's just the other way around—I couldn't form a single well-defined thought in that damnable Clinton Street pig. sty, whereas now that I am at home again in the surroundings befitting a civilised man I can at least do as well as I did before I left them.

..... I can't get interested in it—it doesn't even bore me enough to take my mind off other boredoms...........

As to Dreiser—I read two of his things as a matter of duty last year when Kirk happened to have them about, and can agree that he is cer- tainly a great artist of a sort. He does understand the undercurrents of certain heavy, mediocre characters; and since such characters are very numerous in life, one may say that he has an eminently sound and workable perspective of life itself. He is a genuine realist who can man-
age to give a certain dramatic (it is trite reviewers' jargon to say "epic") march to the melange of sordidness in average existence; and such being the case, it is useless to deny him the title of artist even though his use of language is the very nadir of clumsiness.
At the same time, I cannot summon up any real interest in his pain-
ful photographs. We know that such things are—we recognise the touch of the comprehending analyst and delineator—but after all, we soon come to ask ourselves, what the hell of it? The amount of real interest in the draggled flounderings of a muddled lower-middle-class mind in the toils of social inhibition would seem to me to be definitely limited. For a while it may symbolise the writhings of man in the clutch of the infinite, but after the novelty of the analogy has worn off one loses patience with the spectacle of sheer, stupid, ox-like misery. The sodden and restricted perspective of the sort of people Dreiser knows and understands, comes to pall on a mind of more extended contacts, to whom the universe has a subtler perspective, and for whom it presents a vastly different and infinitely more etherealised set of problems and sit­uations. This simple peasant sympathy and universal pity stuff will do for adolescents and Slavs—but it simply can't mean a tremendous lot to a Celt or Teuton who has looked into enchanted forests or heard strange music on the raths in the dark of the moon. .....

Yr. reminiscent and agricultural Servt­
Grandpa

CARTA A J. VERNON SHEA
01 de agosto de 1933
Publicada originalmente en Selected Letters IV. 1932-1934 (Arkham House, 1976)

66 College St.,
Providence, R. I.,
Agosto 1933



Estimado Jehvish-Ei:—

…………….Lo que comentas acerca del trasfondo en To Love a Faun es enormemente interesante—el bueno de Bonner debe ser un personaje más bien patético. Ciertamente, su caso sería terreno abonado para un tratamiento literario serio. Creo que es cierto que la homosexualidad no es un tema frecuente en las novelas-en parte porque la opinión pública raramente ha prestado atención al tema (excepto brevemente durante la época de Wilde) hasta hace una década y en parte porque cualquier utilización del tema corre el peligro de ser censurada por la ley. De hecho-y aunque siempre he sabido que la repugnante pederastia era una de las aficiones de muchas naciones antiguas- nunca oí hablar de la homosexualidad como instinto natural hasta que pasaba de los treinta años... ¡Lo que supera tu propio record! Creo que es posible que esta perversión se dé más frecuentemente en ciertos periodos, obedeciendo a oscuros motivos biológicos y psicológicos. Las épocas decadentes-cuando la psique es más inestable- parecen favorecerla. Por supuesto –la antigüedad clásica, con su extendida práctica de la pederastia (como uso que era aceptado ciegamente y no obedecía a ningún tipo de inclinación especial), no puede ser tomada como ejemplo de perversión psicológica. Otra cosa—muchos contemporáneos pasan por alto el hecho de que hay distintos tipos de afeminado que no son necesariamente homosexuales. No se como los cataloga la psicología moderna, pero todos conocemos ese ejemplar de sarasa que juega con las niñas y que –al crecer—se convierte en un debilucho crónico, siempre alrededor de las chicas, amante de los bailes, con ciertos manierismos, entonaciones y gustos femeninos, y aún así sin rastro alguno de perversión en sus inclinaciones eróticas. Todos sus impulsos románticos y sexuales van en la dirección correcta—las mujeres—y aun así sigue intentando emular la personalidad de las mujeres que admira. Es un buen marido y padre y parece aborrecer a los hombres—jamás acude a las actividades masculinas típicas y no parece comprender las reacciones masculinas en general. Es curioso que este tipo de sarasa parezca olvidado entre esta moderna ola de interés en la homosexualidad. He conocido a muchos en mi vida—y resultaría absurdo (a la vista de su interés por las chicas y ausencia total de amistades masculinas) asumir que la base de su peculiaridad es sexual. Estas personas difícilmente representan un problema real, aunque sean ridículos y repelentes en diversos grados. En mi juventud eran frecuentemente caricaturizados en los teatros; su representación era (debido a un desconocimiento generalizado acerca de la existencia de la homosexualidad) muy inocente, en una vena “humorística limpia”. Pobres diablos—la ola de sofisticación moderna debe ser tremendamente dura para ellos, ya que todo el mundo debe sospechar de ellos que son pervertidos sexuales. Tu Bonner posiblemente pertenecerá a este tipo inofensivo. Existen también, muchas mujeres cuyas maneras y apariencia masculinas no se deben a la homosexualidad.

……………En cuanto al guapo Adolf—al decir que es sincero y que hay cierta base en algunas fases de la actitud que representa, no quería sugerir que su programa no sea extremista, grotesco y ocasionalmente bárbaro. Su intento de prohibir cualquier literatura que no le guste es, por supuesto, esencialmente incivilizado—mientras que sus teorías etnológicas (diferenciadas de cualquier defensa de una cultura puramente Aria) son contrarias a las más maduras creencias de la ciencia. Dudo que sea judío—ya que ese tipo de historia sigue un patrón familiar en el folclore. Sería demasiado perfectamente dramático que perteneciese al grupo al que se opone.

Su siempre humilde servidor
E'ch-Pi-El

66 College St.,
Providence, R. I.,
August 1933
Dear Jehvish-Ei:—

........................ What you say of the background of To Love a Faun is highly interesting—this chap Bonner must be rather a pathetic figure. Certainly, his case forms a very fruitful basis for seri­ous fictional treatment. I guess it is true that homosexuality is a rare theme for novels—partly because public attention was seldom called to it (except briefly during the Wilde period) until a decade ago, & partly because any literary use of it always incurs the peril of legal censorship. As a matter of fact—although of course I always knew that paederasty was a disgusting custom of many ancient nations—I never heard of homosexuality as an actual instinct till I was over thirty ... which beats your record! It is possible, I think that this perversion occurs more fre­quently in some periods than in others—owing to obscure biological & psychological causes. Decadent ages--when psychology is unsettled- seem to favour it. Of course— in ancient times the extent of the practice of paederasty (as a custom which most simply accepted blindly, without any special inclination) cannot be taken as any measure of the extent of actual psychological perversion. Another thing—many nowadays o'er look the fact that there are always distinctly effeminate types which are most distinctly not homosexual. I don't know how psychology explains them, but we all know the sort of damned sissy who plays with girls & who—when he grows up—is a chronic "cake-eater", hanging around girls, doting on dances, acquiring certain feminine man­nerisms, intonations, & tastes, & yet never having even the slightest perversion of erotic inclinations. All his romantic & sexual feelings are in the right direction—toward women—& yet he tends to reflect the personality of the women he admires. He makes a good hus­band & father, & seems to dislike other men in the long run—never being much for stag gatherings, & never seeming to understand thor­oughly the general masculine reaction to life. It is curious how this type of sissy seems to be forgotten amidst the modern wave of interest in homosexuality. I have come across many in my time—& it would cer­tainly be absurd (in view of their constant interest in girls & lack of any even friendly feelings toward men & boys) to assume that the basis of their peculiarities is deeply sexual. These people hardly represent a real problem, although they are distinctly ridiculous & repellent. In my youth they were caricatured frequently on the stage; their representa­tion being (because of the general ignorance of homosexuality's exist­ence) wholly free from smut, & altogether in the "good clean fun" class. Poor devils—the modern wave of sophistication must be damned hard on them, since nowadays everyone must suspect them of perver­sion! Your Bonner may possibly belong merely to this harmless type. There are, too, undoubtedly many masculine women whose masculine manners & outlook are equally free from actual homosexuality.

……………..As for Handsome Adolf—in saying he is sincere, & that there is a certain basis behind some phases of the attitude he represents, I do not mean to imply that his actual programme is not extreme, grotesque, & occasionally barbarous. His attempt to banish arbitrarily all literature he does not like is of course essentially uncivilised—while his ethnological theories (as distinguished from any defence of a purely Aryan culture) are contrary to the maturest beliefs of science. I doubt if he is actually a Jew, though—for that sort of story follows a familiar folklore pattern. It would be too aptly dramatic if he actually did represent the group he opposes.


Yr most obt hbl Servt
E'ch-Pi-El

CARTA A ROBERT BLOCH
01 de septiembre de 1933
Publicada originalmente en Selected Letters IV. 1932-1934 (Arkham House, 1976)

Torre Sellada de N'kung
Hora de la Señal de la Nebulosa Oscura
(hacia Septiembre de 1933)

Querido Bho-Blôk:—

Me asombras cuando dices que sólo sueñas unas dos veces al año. Yo no puedo quedarme dormido ni un par de segundos—incluso en mi sofá o en mi escritorio—sin experimentar los sueños más vívidos; que no siempre son bizarros o fantásticos, pero siempre claros como la vida misma. Raramente sueño cosas cotidianas recientes, tiendo a retrotraerme 30 años o más a mi infancia—periodo que es sin duda el más feliz de mi existencia. En nueve de cada diez sueños, soy un niño en pantaloncitos cortos en la casa de mi niñez, junto a mi madre, mi abuelo y otros parientes y amigos fallecidos. Habitualmente el escenario suele ser bastante consistente—caballos y carruajes, cochecitos de calle con las capotas abiertas, etc. —aunque ocasionalmente algún elemento moderno se encuentra ilógicamente insertado en la atmósfera de 1903. En otras ocasiones estos elementos modernos se ven adaptados o reconciliados con el año 1903 de una forma que resultaría extremadamente ingeniosa si se tratase de un trabajo consciente. Pero aparte de estos sueños comparativamente mundanos, ocasionalmente tengo algunos estrictamente fantásticos, buen material para la escritura de relatos. La noche pasada me encontraba entre un partida de hombres aprensivos y silenciosos armados con un artilugio oculto parecido a una ankh o crux ansata—trepando por escalera y siguiendo un precario camino sobre los apiñados tejados de una podrida e increíblemente antigua ciudad, en búsqueda de un vago ser de infinite e increíble malignidad que ha estado afligiendo a los lugareños. Una vez—a la luz de una luna leprosa y decreciente—vimos a esa cosa…un ser negro, agazapado, de grandes orejas, del tamaño aproximado de un enorme perro, con un vago parecido a las gárgolas de Notre Dame. Al final escapó de nosotros de manera peculiar. Nuestro líder, parecía, era un hombre joven de aspecto distinguido montado a caballo, que no trepó por los techos como lo hicimos nosotros siguiendo sus órdenes. Todos a la vez, perseguimos a la cosa de techo en techo haciéndola recular a la vista de nuestras ankh de resplandeciente metal, la cosa extendió unas rudimentarias alas de murciélago y voló hacia nuestro líder que permanecía montado sobre su caballo muy lejos de nosotros. Mirando hacia abajo, vimos a la blasfemia fundiéndose plástica y horriblemente con la apuesta figura del capitán y su montura, hasta que en un instante había un ser donde antes hubo dos…un impresionante ser híbrido cubierto por la capa de seda de nuestro capitán, con el negro hocico y las enormes orejas de la maligna entidad en el lugar de la cara. Miro hacia arriba y de reojo—aullando cosas que no pudimos comprender—y salió a galope tendido sobre el caballo que una vez fue de nuestro capitán. Quedamos confusos—descendiendo alocadamente por el suelo sin nieve, aunque levemente helado—cuando me desperté. Y eso es todo, insuficiente para un relato, pero un típico ejemplo del tipo de sueños que tengo una—o quizás dos veces—a la semana.

Tuyo en el Rito Negro de Yaddith
Eich-Pi-El

Sealed Tower of N'kung
Hour of the Signal from the Dark Nebula
(circa September,1933)

Dear Bho-Blôk:—

.. You astonish me when you say you dream but twice a year. I can never drop off for a second—not even in my easy-chair or over my desk —without having dreams of the most vivid sort ; not always bizarre or fantastic, but always clear-cut and lifelike. I seldom dream of recent everyday things, but tend to hark back 30 years or more to my boyhood ---which was by all odds the happiest period of my existence. In nine dreams out of ten I am a kid in short trousers at my birthplace, with my mother, grandfather, and other departed kinsfolk and friends alive. Usually the general setting is quite consistent—horses and carriages, little street cars with open platforms, &c—though occasionally modern, elements are illogically interpolated into the 1903 atmosphere. At other times modern events are adapted or reconciled to the 1903 period in a way that would be extremely clever if it were conscious work. But besides these comparatively mundane dreams I occasionally have boldly fantastic ones which make good weird-fictional material. Only last night I was with a party of silent, apprehensive men armed with some peculiar occult device like an ankh or crux ansata—climbing up ladders and picking a precarious way over the huddled sagging roofs of a rotting and incredibly ancient town, in search of a vague being of infinite and incredible evil which had been afflicting the inhabitants. Once—in the light of a leprous, waning moon—we saw It... a black, large-eared, crouching thing about the size of a large dog, and roughly resembling one of the Notre Dame gargoyles. In the end It escaped us in a peculiar fashion. Our leader, it seemed, was a very distinguished looking young man on horseback, who did not climb up to the roofs as we did at his orders. All at once, as we chased the thing from roof to roof and made It cringe at the sight of our shining metal ankh, It spread rudimentary bat-wings and launched Itself at our leader as he be-strode his pawing horse far below us. Looking down, we saw the Blasphemy merge Itself plastically and hideously with the handsome form of the mounted captain, till in an instant there was but one being where two had been ... a shocking hybrid thing clad in the silken robe of our captain, yet having in lieu of a face only the black, large-eared snout of the evil entity. It looked up and leered—squealing things we could not understand—and then galloped off on the horse that had been our leader's. We were in confusion—clambering bewilderedly down to the snowless but slightly frozen ground—when I awaked. That's all there was not enough for a story, but typical of the sort of dream I have every week or so--or perhaps twice a week.


Yrs. in the Black Rite of Yaddith
Ech-Pi-El

CARTA A ROBERT E. HOWARD
28 de julio de 1934
Publicada originalmente en Selected Letters V. 1934-1937 (Arkham House, 1976)

66 College St.,
Providence R. I.,
27-28 de Julio, 1934
Querido R E H:--
Como ya debes saber por mi postal, llegué puntualmente a casa y encontré la araña en perfectas condiciones. El monstruo adorna ahora mi estantería-museo junto con la serpiente de Florida y otras piezas exóticas—incluyendo las cascabeles por las que estoy en deuda contigo. ¡Ciertamente prefiero verla metida en una botella que verla reptando por mi cuarto!
Mi viaje, no hace falta decirlo, fue agradable de principio a fin. Ya que probablemente te describí St. Augustine en detalle en 1931, no hace falta que vuelva a ello—excepto para repetir el potente e imaginativo hechizo que flota alrededor de sus antiguas casas y su centenario fuerte. ¡Aquí hay un lugar que ya tenía cincuenta años cuando el primer Peregrino puso su pie sobre Plymouth! Esta vez visité una nueva atracción de gran interés—un viejo cementerio indio recientemente excavado en el emplazamiento de una primitiva aldea nativa al norte de la ciudad. Los esqueletos están alineados de lado, con sus pies apuntando al este, y serán preservados permanentemente en su posición original. Los trabajos de excavación han sido muy cuidadosos—casa esqueleto y la tierra que le rodea se encuentran protegidos por un muro de cemento. Eventualmente se erigirá un gran museo al lado de las excavaciones. El aspecto del hallazgo—que fue descubierto solo unas semanas antes de que lo visitase—es ciertamente inusual. Por la postura de los cuerpos resulta evidente que fueron enterrados bajo los auspicios de monjes Franciscanos—probablemente alrededor del año 1600.
…………………………………………………………..
En cuanto a mis ideales de gobierno, me has malinterpretado totalmente. Dices que no odias el desarrollo humano, ¡Y aún así frunces el ceño ante el ideal de un gobierno restringido a aquellos adecuadamente preparados para la tarea y que sepan lo que están haciendo! Más aún, dices que si mi ideal de gobierno se llevase a la práctica, te habría quemado en la hoguera debido a tus gustos e intereses. ¡Esto es precisamente lo contrario a lo que mi gobierno haría, querría o permitiría! El primer y absoluto requisito de cualquier civilización madura o genuina es una completa libertad intelectual o artística; de modo que ningún tipo de restricción fuese impuesta sobre ningún pensamiento o preferencia individual. Una opinión corregida a la fuerza no es una opinión corregida de ningún modo. Ninguna civilización real desea cambiar la opinión de nadie como no sea a través de argumentos racionales que hagan ver al errado su error. No juzgues el tipo de fascismo que defiendo por los que existen hoy en día. Cada civilización diferente necesita una forma diferente que se adapte a su temperamento y las variantes Italiana, Turca y Alemana representadas por Mussolini, Mustapha Kemal y Hitler no son adecuadas para nosotros. Sería el último en admitir que estos restrictivos sistemas son aptos para los Anglo-Sajones.
….Mi objetivo en cualquier discusión no es que parezca que mis opiniones preconcebidas sean ciertas, sino simplemente descubrir y establecer la verdad, cualquiera que sea su naturaleza…
No creo que ningún lugar de América haya alcanzado un grado de civilización equivalente al de Europa Occidental, y ni siquiera le adjudico a mi región el primer lugar al comparar los tipos de civilización americana. En lugar de eso, basado en la evidencia absorbida y rumiada, tendería a adjudicar tal distinción a Charleston y la baja región de Carolina del Sur. No favorezco ni detracto ninguna región per se. Meramente reconozco y respeto ciertas cualidades de la vida, y me alegro cuando las encuentro en cualquier lugar. Con frecuencia, y de la manera más paradójica, una misma región combinará aquellas cualidades que respeto con aquellas que detesto. Lo que admiro es el desarrollo humano más allá del estadio unicelular—el desarrollo de todos los poderes latentes en el hombre, y favorecer y ampliar tales condiciones. Lo que detesto es la degradación o retroceso humanos en cualquier forma—la violencia, la fealdad, la ignorancia, la sensualidad, la brutalidad, la crueldad, la anormalidad, la suciedad, la estupidez, la rapacidad, el egoísmo, el robo, cualquier violación de la integridad psíquica o espiritual, y todo aquello que se sumerge en una laxa aquiescencia en los patrones animales de la parte más baja de la creación. Cualquier civilización o modo de vida que favorezca lo que respeto y combata lo que detesto se gana mi adhesión, no importa en que lugar del mundo se encuentre, y viceversa. Y añadiré que he intentado fundamentar mis filias y mis fobias sobre la evidencia cósmica y no sólo sobre el capricho. Se lo difícil que resulta hablar de estándares cuando uno habla de las preferencias humanas, y difícilmente sostendría que mis criterios son infalibles. Por otro lado, creo que las extensas explicaciones biológicas, psicológicas y filosóficas de estos estándares aproximados o cuasi-absolutos que he sostenido en anteriores cartas, te convencerán de que no son retazos superficiales y caprichosos de divagaciones y prejuicios. Puede que consideres que son erróneas, pero difícilmente pensarás en ellas como arbitrarias o frívolas. Esto es, cuando digo que este compendio de estándares es profundamente más válido que otros, no se trata simplemente de una cuestión de talante y gusto. He pensado en esos otros compendios e intentado encontrar su relación con cualquier fase de la existencia y diferenciación humanas, y en algunos casos he intentado creer en ellos. Mi razón para pensar como pienso es que todas las pruebas que he recogido parecen, en mi mente, apuntar en esa dirección. …………………..
La visita de Price debe haber sido todo un evento. Es el tipo más versátil con el que jamás me he encontrado—y podría haber igualado esa conferencia acerca de la esgrima con uno sobre Árabe, matemáticas, tapices orientales, y qué no…cualquiera de ellas igualmente amplia y erudita. Sus comentarios acerca de la lucha de pies francesa deben de ser interesantes. He oído hablar acerca de ese arte—que en Francia—parece ser una ciencia que nada tiene ver con las rústicas brutalidades de los leñadores de Maine y Michigan. Price, dicho sea de paso, está de visita de nuevo donde Clark Ashton Smith, si ha llevado a cabo el plan que mencionaba en su última carta. Es una especie de enlace de conexión para el grupo, siendo, creo, el único fantasista externo conocido en persona tanto por ti como por el Senescal de Averoigne. Me alegro de que te gustase la secuela de la Llave de Plata, la cual me decepcionó un poco al verla impresa. Las colaboraciones tienden a dejar mi imaginación en suspenso y representan un enorme hándicap para mi inventiva. Necesito tener la mano absolutamente libre a la hora de escribir.

Acabo de escribir un artículo acerca de la escritura de ficción interplanetaria a petición de Crawford—de Marvel Tales—aunque me ha salido tan extenso que dudo que quiera publicarlo después de todo. Intento delinear –bastamente- lo que podría hacerse para sacar el género del pozo actual de banalidad y convencionalismo en el que se encuentra- y accidentalmente, aventuro algún comentario acerca de la ficción especulativa en general.

Suyo cordialmente—
H P L

66 College St.,
Providence R. I.,
July 27-28, 1934
Dear R E H:--
As you know from my card, I duly reached home again and found the spider in excellent condition. This monster now adorns my museum shelf in company with the Florida snake and other exotic bits-including the rattles for which I am indebted to you. I’d certainly rather see him there-safe in a bottle-than crawling around my quarters!
My trip, it is needless to say, was enjoyable down to the bottom line. Since I probably described St. Augustine in detail in 1931, I needn’t Cover the ground again-except to repeat how potent an imaginative spell lies around those ancient houses and that centuried, brooding fort. Here is a place that was over fifty years old when the first Pilgrim landed in Plymouth! On this occasion I saw an added feature of great interest-an old Indian graveyard just unearthed at the site of the primitive native village north of the town. The skeletons lie side by side, with feet toward the east, and will be permanently preserved in their original positions. The excavation work has been very careful - each skeleton and the earth around it being protected by a wall of cement. Eventually a large museum building will be erected over the unearthed area. The aspect of the find-which was made only a few weeks before I saw it-is very weird indeed. From the posture of the bodies it is plain that they were buried under the auspices of Franciscan priests-probably around the year 1600.
……………………………………..
As to my ideals of government, you certainly have me wrong. You say you do not hate human development, and yet you sneer at silly ideal of a government restricted to men who are properly trained for the job and who know what they are doing! Moreover, you say that if my ideal of government were in force, I would-or could-have you burned at the stake because of your tastes and interests. Now that is precisely the opposite of anything which my kind of government would ever do, want to do, or permit to be done! The absolutely first requisite of any mature or genuine civilisation is complete intellectual and artistic freedom; so that no restriction whatever would be placed upon any sort of individual thought or tastes. An opinion changed by force is an opinion not really changed at all. No real civilisation wishes to change anyone’s opinion except through rational arguments designed to make the holders of error see the error of what they have been holding. Do not judge the sort of fascism I advocate by any form now existing. Every different civilisation needs a different form adapted to its own temperament; and the Italian, Turkish, and German forms represented by Mussolini, Mustapha Kemal, and Hitler are not for us. I would be the last to endorse any of these restrictive systems as applied to Anglo- Saxons.
. . . . . . My object in all arguments is not to make any preconceived opinion of mine seem right, but merely to discover and establish the truth, whatever the truth may be. … . …
I do not think that any part of America has achieved a degree of civilisation equalling Western Europe’s, and I do not even give my own region first place in comparing types of American civilisation. Instead, going by such evidence as I have received and digested, I would tend to award that distinction to Charleston and the South Carolina low country. I don’t favour or oppose any region as a region. I merely recognise and respect certain qualities in life, and rejoice when I find them anywhere. Very often the same region will combine the qualities I respect with those I detest in the most paradoxical fashion. What I admire is human development away from the unicellular stage –development of all the powers latent within man, and encouragement of such conditions as give them scope. What I detest is human degradation or retardation in any form-- violence, ugliness, ignorance, sensuality, brutality, cruelty, abnormality, filth, cloddishness, rapacity, egotism, encroachment, violations of physical or spiritual integrity, and everything that goes with a dull acquiescence in the animal patterns of the lower part of creation. Any civilisation or way of life which encourages what I respect and combats what I detest gains my endorsement, in whatsoever part of the world it may lie; and vice versa. And I may add that I have tried to found my likes and dislikes on actual cosmic evidence and not on mere caprice. I know how hard it is to talk of external standards in dealing with human preferences, and would scarcely care to call my criteria infallible ones. On the other hand, I think the long biological, psychological, and philosophical explanations of these proximate or pseudo-absolute standards which I have made in former letters will convince you that they are not superficial, capriciously-adopted pieces of guesswork and prejudice. You may consider them wrong, but you can hardly consider them as lightly or arbitrarily held. That is, when I say I believe this set of standards to be profoundly more valid than some other set, it is not merely a question of mood and taste. I have thought about the other sets and tried to see what relation they have to any phase of human existence and differentiation, and in some cases have tried to believe in them. My reason for believing as I do is that all the evidence I can pick up seems, to my mind, to point that way. .…….
Price’s visit must surely have been an event. He is the most versatile chap I’ve ever struck-and could have matched that fencing lecture with one on Arabic, mathematics, Oriental rugs, or what not …each as ample and scholarly as its fellows. His remarks about foot-fighting must have been interesting. I have heard of this art—which in France – seems to be a science somewhat different from the hobnailed brutalities of Maine and Michigan lumberjacks. Price, by the way, is now visiting Clark Ashton Smith again, if he carried out the design mentioned in his latest card. He forms quite a connecting link in the group-being, I believe, the only outside weirdest ever met in person either by you or by the Senescal of Averoigne. Glad you liked the Silver Key sequel which somehow disappointed me in print. Collaboration tends to hold my imagination in check, and thus to handicap my inventiveness to a great extent. I need an absolutely free hand in composition.
I’ve just written an article on interplanetary fiction at the request of Crawford-of Marvel Tales- though it has come out so long that I doubt if he’ll want to print it, after all. I try to outline -roughly- the things that could be done to drag this sort of story out of its present appalling rut of banality and conventionality-and incidentally, I venture a few remarks on weird fiction in general.
Yours most cordially-
H P L
avatar
Darkness71775
Administrador

Mensajes : 587
Fecha de inscripción : 27/05/2010
Fecha de nacimiento : 17/07/1975
Edad : 41
Sexo : Masculino localización : Pachuca,Hgo.
Cáncer

http://forolovecraft.foro-mexico.net

Volver arriba Ir abajo

Re: Cartas De H.P.Lovecraft

Mensaje  Darkness71775 el Lun Sep 12, 2011 10:28 pm

Carta a August Derleth
Diciembre 11, 1919
En ella se describe el sueño que dio forma y base al cuento "The Statement of Randolph Carter" (1919, publicado en Mayo de 1920 en "The Vagrant", No. 13, p. 41-48), y posteriormente inspiró el poema "The dweller" del libro "Fungi from Yuggoth" (1929/30)
Antes de salir del tema de Loveman (1) y de las historias de horror, debo relatar el sueño espantoso que tuve la noche después de que recibiera la última carta de S.L.'s. Últimamente, hemos estado discutiendo largamente cuentos extraños, y él me ha recomendado varios libros que erizan-los-pelos; de tal manera que estuviese dispuesto para relacionarlo con cualquier pensamiento espantoso o de terror sobrenatural. No recuerdo cómo comenzó este sueño, o sobre que giraba realmente todo. Hay solamente restos en mi mente de un fragmento maldito que hiela-la-sangre, cuyo final recuerdo todavía. Por alguna razón terrible y desconocida, estábamos en un cementerio muy extraño y muy antiguo - que no podría identificar. Supongo que ningún habitante de Wisconsin podría representar tal cosa - pero sí los tenemos en Nueva Inglaterra; viejos lugares horribles donde las lápidas de las tumbas tienen extrañas letras y diseños grotescos, tales como un cráneo y huesos atravesados... En algunos de estos lugares se puede recorrer un largo camino sin pisar algún sepulcro de al menos ciento cincuenta años de antigüedad. Algún día, cuando Cook (2) edite el prometido MONADNOCK (3), podrás ver mi cuento " La tumba ", que fue inspirado por uno de estos lugares. Tal era la escena de mi sueño - un hueco horrible que emergía era cubierto con una especie de maleza áspera y repulsiva, sobre la cual atisban furtivamente las horrorosas piedras y las marcas de pútridas lápidas. En una ladera había varias tumbas cuyas fachadas ya estaban en las últimas etapas pasadas de la decrepitud. Tenía la extraña idea de que ninguna cosa viva había pisado ese suelo por muchos siglos hasta que Loveman y yo llegamos. Era muy tarde en la noche - probablemente sobre las primeras horas, puesto que una luna cuarto menguante había logrado altura considerable en el este. Loveman llevaba, colgando su hombro, un equipo portátil de teléfono; mientras que yo dos pesadas espadas. Nos dirigimos directamente a un sepulcro plano cerca del centro del lugar horrible, y comenzamos a desmalezar la tierra del musgo crecido y alimentado por las lluvias de años innumerables. Loveman, en el sueño, lucía exactamente como en las fotos que él me ha enviado - un hombre joven, grande, robusto, sin el mero rasgo semita (no obstante la obscuridad), y muy guapo excepto por el par de orejas prominentes. No dijimos palabra mientras que él depositó su equipo de teléfono, tomó una pala, y me ayudó a cavar la tierra y limpiar las malas hierbas. Ambos parecíamos estar muy impresionados con algo - casi pasmados. Finalmente terminamos estos preliminares, y Loveman volvió a revisar el sepulcro. Él parecía saber exactamente que hacer, y yo también tenía alguna una idea de eso - aunque no puedo ahora recordar de que se trataba! Todo lo que recuerdo es que era consecuencia de cierta teoría que Loveman había obtenido como resultado de la lectura extensa en algunos viejos libros raros, de los cuales él poseía las únicas copias existentes. (Loveman, tú sabes, tiene una biblioteca extensa de primeras ediciones raras y otros tesoros preciosos para cualquier amante de los libros.) Después de algunas elucubraciones, Loveman tomó su pala otra vez, y haciendo palanca con ella, intentó levantar la losa que hacía de tapa del sepulcro. Él no tuvo éxito, por lo tanto me acerqué y le ayudé con mi propia pala. Finalmente aflojamos la piedra, la levantamos con nuestra fuerza combinada, y la arrojamos lejos. Debajo de ella había un pasadizo negro con escalones de piedra; pero tan horribles eran los vapores miasmáticos que brotaban del hueco, que retrocedimos por un momento sin poder hacer otras observaciones. Entonces Loveman tomó el teléfono y comenzó a desenrollar el alambre - hablando por primera vez de esta manera.
“Lo siento mucho ", dijo en una voz suave, agradable; medida, y no muy profunda, " Tengo que pedirte que permanezcas arriba, pues no podría responder por las consecuencias si bajaras conmigo. Honestamente, dudo si cualquier persona con un sistema nervioso como el tuyo podría soportarlo. No puedes imaginarte lo que tendré que ver y - no siempre lo que dice el libro es lo que lo que te he dicho - y pienso que cualquier persona sin los nervios acorazados no podría descender y salir sano y salvo de ese lugar. De todos modos, éste no es un lugar para alguien que no pudo aprobar el examen físico del ejército. Yo descubrí esta cosa, y soy el responsable por cualquier persona que vaya conmigo - así que ni por mil dólares dejaría que tomes ese riesgo. Pero te mantendré informado de cada movimiento que haga por teléfono - ves que tengo bastante alambre para alcanzar al centro de la tierra y regresar! " Discutí con él, pero me contestó que si no me resignaba, daría todo este asunto por terminado y conseguiría a otro compañero de expedición - él mencionó a un tal "Dr. Burke", un nombre totalmente desconocido para mí. Agregó, que no me necesitaba para descender solo, puesto que solo él era el único poseedor de la verdadera clave del asunto. Finalmente consentí, y permanecí sentado sobre un banco de mármol del sepulcro abierto, y con el teléfono en mano. Él encendió la linterna eléctrica, preparó el alambre del teléfono para desenrollar, y desapareció descendiendo por los escalones de piedra húmedos, mientras el alambre crujía a medida que se desenrollaba. Por un momento no perdí de vista el resplandor de su linterna, pero desapareció repentinamente, como si hubiera dado una vuelta por la escalera de piedra. Entonces todo era silencio. Después de eso paso un período de tonto temor y de ansiosa espera. La luna creciente subió más arriba, y una capa de niebla sobre la depresión parecía espesarse más y más. Todo era horriblemente húmedo, y me pareció ver un búho revolotear entre las sombras. Entonces fue que sonó el "clic" del receptor de teléfono.
“Lovecraft - pienso que lo estoy encontrando " - las palabras se oían tensas, en tono excitado. Entonces una breve pausa, seguida por más palabras en un tono de temor y horror inefable.
" Dios, Lovecraft! ¡Si pudieras ver lo que estoy viendo! “Pregunté con gran entusiasmo qué es lo que estaba sucediendo. Loveman contesto con voz temblorosa: " no puedo decirlo - no me atrevo - nunca soñé con algo así - no puedo hablar - esto es suficiente para desquiciar cualquier mente - espera - ¿que es eso?” Entonces otra pausa, y el "clic" del receptor, y una clase de gemido desesperado. Hablo otra vez - " Lovecraft - por amor de dios - todos se levantan - ¡Lárgate! ¡Lárgate! ¡No pierdas un segundo! “Yo estaba ahora completamente alarmado, y preguntaba frenéticamente a Loveman que me dijera lo que estaba pasando. Él contestó solamente " no lo pienses! date prisa! " Entonces sentí vergüenza de mi miedo - me molestó que alguien pudiera pensar que estaba dispuesto a abandonar a un compañero en peligro. Desatendí su consejo y me disponía a bajar en su ayuda. Pero él gritó: " no seas tonto - es demasiado tarde - no hay nada que hacer - ni tu ni nadie pueden hacer nada ahora. " Él parecía más calmado - con una terrible, resignada calma, como asumiendo algo inevitable, ineludible. Con todo él estaba obviamente ansioso de que yo escapara de aquel peligro desconocido.
"¡Por amor de dios sal de aquí, si todavía puedes encontrar la manera! No estoy bromeando - por lo tanto, Lovecraft, no te veré otra vez - ¡Dios! ¡Lárgate! ¡Lárgate! “Gritando las ultimas palabras, su tono era un creciente frenesí. He intentado recordar la frase lo mejor posible, pero no puedo reproducir el tono. Siguió luego - horriblemente largo - un período de largo silencio. Intenté ayudar a Loveman, pero me encontraba paralizado absolutamente. El movimiento más leve me era imposible. Podía hablar, sin embargo, y le llamaba con excitación por el teléfono - " ¡Loveman! ¡Loveman! ¿Que es eso? ¿Que es lo terrible? “Pero él no contestó. Y entonces sucedió algo increíblemente espantoso - tremendo, inexplicable, casi innombrable. He dicho que Loveman estaba en silencio ahora, pero después de un intervalo extenso de aterrorizante espera, otro "clic" vino del receptor. Llamé " Loveman - ¿está usted allí?” Y en la contestación escuché una voz - algo que no puede describirse con cualquier palabra. Decir que era - muy profunda - líquida - hueca - gelatinosa - enfermiza - gutural, indefinidamente distante - ¿densamente? ¿Qué decir? En ese teléfono la oí; la escuché sentado en el banco de mármol, en el cementerio desconocido y muy antiguo, con las piedras y las tumbas que se desmenuzaban, y la hierba larga, y la humedad, y el búho, y la luna en cuarto menguante. Encima del sepulcro, esto es lo que dijo: "¡insulto, LOVEMAN ESTA MUERTO!". ¡Bien, de eso se trata la maldita cosa! Me desmayé en el sueño, y luego sabía que estaba despierto - ¡y con un dolor de cabeza tremendo! Yo no sé todavía qué fue todo eso - qué cosa, sobre (o debajo) de la tierra, fuimos a buscar, o qué se supone que fuese esa horrible voz. He leído sobre los espíritus necrófagos pero por un demonio, ¡el dolor de cabeza que tenía era peor que el sueño! ¡Loveman se reirá cuando le cuente sobre este sueño! A su debido tiempo, intentaré retratar esta imagen en una historia, así como pinté otro sueño-cuadro en " La maldición que cayó sobre Sarnath”. Me pregunto, ahora, si tengo derecho a registrar la profesión de escritor de sueños. Odio llevarme el mérito cuando realmente no imaginé conscientemente esa imagen en mi propia mente. Con todo, si no es mérito mío, ¿quién en el cielo podrá reclamarlo? Coleridge (4) registró "Kubla Khan" (5), así que pienso que registraré esta idea antes de dejarla ir. ¡Pero quiero creer, que esto fue solamente un sueño!
NOTAS:
(1) Samuel Loveman
Distribuidor, editor de libros, y poeta, (b. 1885?-1976) era propietario de la librería Bodley en New York City, asociado con Dauber & Pine Book Shop y Gotham Book Mart. En sociedad con David Mann, en el diario Bodley, publicó Hart Crane, por Brom Weber; "The Case of Ezra Pound", por Charles Norman; y una reimpresión de Walt Whitman The Wound Dresser. Loveman editó las revistas, Saturnian y Trend, y publicó traducciones de Heine, de Baudelaire, de Verlaine, de Rimbaud, y de Rilke. Loveman murió en mayo 14 de 1976.

(2) W. Paul Cook
Cook era miembro de la National Amateur Press Association (NAPA), Editor Oficial en 1918, y Presidente en 1919. Durante veinte años, desde 1913, publicó "The Vagrant" (El vagabundo") donde se publicaron varios cuentos de H.P.L. Autor del libro In Memorian Howard Phillips Lovecraft, publicado por Necronomicon Press.

(3) Monadnock ("Monadnock Monthly")
Publicación mensual editada por W. Paul Cook.

(4) Samuel Taylor Coleridge (1772-1834)
Poeta, crítico y filósofo inglés, líder del movimiento romántico en su país. Sus contemporáneos lo alabaron por su criterio europeo, y hoy en día se le considera un poeta lírico y un crítico literario de primer orden. Su teoría de la poesía produjo una de las ideas centrales de la estética romántica: la imaginación poética como elemento mediador entre las diversas culturas modernas. Sus temas poéticos abarcan desde lo sobrenatural hasta lo cotidiano. Sus tratados y conferencias, así como su irresistible conversación, lo convirtieron en uno de los más influyentes filósofos y críticos literarios ingleses del siglo XIX.

(5) Kubla Khan
Poema simbólico escrito por Samuel Taylor Coleridge inspirado en un sueño. Se dice que en realidad el poema completo constaba de 300 líneas, de las cuales solo pudo recordar las 54 líneas existentes.


Para Reinhart Kleiner
Bendito San Juan:
Al abandonar estas consideraciones sobre la fantasía, me siento llevado a preguntar por qué el señor Ludlow encuentra tan necesaria la ayuda del narcótico para la percepción de un mundo ideal de encantamiento y sublimidad. Me parece que un hombre de imaginación activa tendría que ser capaz de contemplar con viveza ante sus ojos cerrados cualquier visión que su mente pueda concebir, independientemente de cualquier estímulo externo. Estoy seguro de que me he asomado a panoramas tan extraños, tan terribles, y tan magníficos como la mayoría de los del señor Ludlow, y todo sin haber compartido nunca ninguna droga o estimulante. Es mi opinión que la mayoría de las personas vulgares dependen demasiado de los sentidos físicos, descuidando las potencialidades más aireadas poseídas por la imaginación desencadenada.
Sigo siendo, Sir, su más obediente y agradecido Servidor.
Theobaldus

Para Frank Belknap Long
Hogar de Ancianos
13 de mayo, 1923
¡Hola, Hijo!
Envié "Dagón", "Arthur Jermyn", "Los gatos de Ultra", "El sabueso" y "Randolph Carter" a Weird Tales.
El editor contestó que le gustaban, pero que no podía considerar su aceptación hasta que los enviara mecanografiados a doble espacio. No estoy seguro de si me voy a molestar en hacerlo o no. Necesito mucho el dinero, pero ¡uf! ¡Cómo odio mecanografiar! Tal vez lo intente sólo con "Dagón"... siguiendo con los otros sólo en caso de aceptación definitiva. Aborrezco el esfuerzo.
¡En un par de semanas espero ver a un moreno y siniestro italianito envenenador jugueteando alrededor de la estufa de piedra del Abuelo! Es una condenada vergüenza que no duermas bien lejos de casa: pero no puedo dejar de pensar que puedes hacerlo aquí, en un cuarto cómodo que está bien arriba y lejos de todo el mundo, donde puedes dejar afuera toda influencia distractiva y permanecer sobre la cima de la colina de los sueños tanto como quieras por la mañana.
¡Es una casa amable! Yo no pude dormir lejos de casa hasta hace muy poco, pero las visitas repetidas me permitieron hacerlo gradualmente. Pasará lo mismo contigo, supongo. Dile al Abuelo cuándo vienes, cuánto te quedarás, y qué te gustaría hacer. No vaciles en rechazar cualquier plan del Viejo Caballero que pueda parecer demasiado aburrido o agobiante para los jóvenes latinos, ¡porque al Abuelo pretende complacer! ¿Te gustaría ver a los bostoniano... o a algunos de ellos? ¿Y qué te parece ir a Salem y Marblehead? Tal vez probemos con la antigua Plymouth, que nunca he visto, viajando así como iguales en la ignorancia, en vez de cómo guía y novicio. Pero todo depende de tu propia inclinación. ¡En todo caso, prometeré no matarte caminando!
...Nada debe perturbar mi carácter inglés no diluido: ¡Dios lo salve al Rey! Soy de naturaleza nórdica: un teutón blanco como la tiza, corpulento, de los bosques escandinavos y alemanes del Norte; un vikingo; un asesino ‘berserk’; un nómada depredador de la sangre de Hengist y Jorsa; un conquistador de celtas y mestizos y fundador de Imperios; un hijo de los truenos y los vientos árticos, y hermano de las heladas y las auroras; un bebedor de sangre de enemigos en cráneos recién recogidos; un amigo de las águilas montañesas y alimentador de buitres de la costa marina; una bestia rubia de las nieves eternas y los océanos helados; alguien que ora a Thor y Woden y Alfadur, y un ronco aullador de Niffleheim; un camarada de los lobos, y jinete de pesadillas; sí: hablo en serio, ¿porque acaso no nací con cabellos rubios y ojos azules; sin que los últimos se pusieran negros hasta tener casi dos años, y los primeros durando hasta que tuve más de cinco? ¡Jo, por la caza y la pesca del Valhalla! ¿O quién sabe...? Los Phillips provienen de la frontera de Gales, esa mística tierra macheana. Puede haber allí algún rastro de sangre de algún depredador ROMANO de Britannia Secunda, cuya capital era Isca Silurum con sus muros, su noble anfiteatro, su Templo de Diana con columnas etruscas, su Pons Saturni, sus pavimentos de mosaico, sus inscripciones del Septimii Severi, sus Via Nympharum y Via Julia... ¡Io Triumphe! ¡¡S. P. Q. R.!! ¡Sí, Hijo, el mundo mediterráneo no es tan malo cuando uno retrocede a los tiempos pelágicos y toma las razas grecorromanas! Después de todo, tengo cabello y ojos oscuros ahora, sin que importe cómo solía tenerlos, y es casi tan buen ser un cónsul romano sanguinario como un pirata nórdico. ¡Larga vida al Panteón! ¡Vivat M. Agrippa! Al ser romano, puedo demostrar que soy bastante lógicamente un buen abuelo para gente como mis pequeños muchachos Belnapius y Alfredus... ¡Todos latinos! Pero como latino clásico y antiguo, me gusta el queso, que era un elemento básico de la dieta grecorromana. Por lo tanto nuestras almas están separados por el abismo insuperable de las Edades Oscuras, oh Francesco Borgia, ¡Príncipe de los Tiburones del Arsénico y los Sabuesos del Estilete!
¿Goya? Sí, muchacho, tengo que aprender sobre él. Sin duda él es cercano al horror que me complace, aunque hasta ahora el arte pictórico está más alejado que el arte literario de mis centros de conciencia. Por otra parte, no estoy seguro de hasta dónde me gusta el horror densamente subrayado de los maestros realmente decadentes.
Soy alguien que no se siente muy estremecido por un cuarto de cadáveres o un cónclave de demonios visible, como lo soy por la sospecha de que existe una bóveda de cadáveres debajo de un castillo inmemorialmente antiguo, o de que cierto hombre muy anciano ha tomado parte en un cónclave demoníaco de hace cincuenta años. Anhelo lo etéreo, lo remoto, lo sombrío, y busco reinos nebulosos del espíritu como los que sólo un Machen o un Dunsany pueden evocar.
Creo que Mortonius tiene razón cuando considera que no soy un auténtico decadente, porque mucho de lo que los decadentes aman me parece absurdo o sencillamente repugnante. Lo que soy, es alguien que odia la actualidad: un enemigo del tiempo y el espacio, de la ley y la necesidad. Ansío un mundo de misterio, esplendor y terror maravillosos y gigantescos, en el que no reine ninguna limitación salvo la de la imaginación sin cortapisas. La vida y la experiencia física, con el estrechamiento de la visión artística que crean en la mayoría, son los objetos de mi más profundo desdén. Es por este motivo que desprecio a los bohemios, que creen que es esencial para el arte vivir vidas salvajes. Mi odio no parte del punto de vista de la moralidad puritana, sino del de la independencia estética. Me sublevo ante la noción de que la vida física tiene algún valor o importancia. Para mí el artista ideal es un caballero que muestra su desdén por la vida continuando con los modos serenos de sus antepasados, dejando a su fantasía libre para explorar esferas refulgentes y asombrosas. Del mismo modo, haría que un autor ignore por entero su época y el público, creando arte no por la fama o por los demás, sino sólo para su propia satisfacción.
Adiós...
Theobaldus Senex

Para James F. Morton
Allá en la granja
26 de mayo, 1923
Doctissime et Oroatissime:
...No tengo opiniones... no creo en nada... pero adopto por el momento cualquier opinión que me divierta o esté opuesta a la de la persona o personas presentes. ¡Oh, hum! Mi cinismo y escepticismo van en aumento, y por una causa totalmente nueva: la Teoría de Einstein. Las últimas observaciones de eclipses parecen ubicar este sistema entre los hechos que no pueden pasarse por alto, y supuestamente quita el último punto de apoyo que la realidad o el universo puede tener para la mente independiente. Todo es azar, accidente, e ilusión efímera: una mosca puede ser más grande que Arcturus, y la Colina Durfee puede superar al Monte Everest: asumiendo que se los quite del planeta actual y se les dé un entorno distinto en el continuum del espacio-tiempo. No hay valores en todo el infinito: la más mínima idea de que los haya es la burla suprema de todo. El cosmos entero es una broma, y adecuado para ser tratado sólo como una broma, y una cosa es tan cierta como otra. Creo en todo y en nada, porque todo es caos, siempre lo ha sido, y siempre lo será. Tranquilidad, diversión: éstas son las únicas cualidades relativas adecuadas para ser clasificadas como valores...

A la Sra. Anne Tillery Renshaw
598 Angell St.
Providence, Rhode Island
1 de junio de 1921
Querida Sra. Renshaw:
Estoy contestando cartas con rapidez estos últimos días, porque carezco de la voluntad y la energía para hacer nada más pesado. La muerte de mi madre el 24 de mayo me provocó un shock nervioso extremo y encuentro que la concentración y el esfuerzo continuado me resultan bastante imposibles. Soy, desde luego, supremamente no emocional; y no lloro ni me entrego a cualquiera de las demostraciones lúgubres del vulgo: pero el efecto psicológico de un desastre tan vasto e inesperado no es por ello menos considerable, y no puedo dormir mucho, ni esforzarme con ningún espíritu ni éxito especial.
A pesar de la enfermedad nerviosa de mi madre y su presencia en un sanatorio durante dos años, la enfermedad fatal fue completamente distinta y no relacionada: un problema digestivo de brusca aparición que necesitó una operación. No se esperaba un resultado grave hasta el día anterior a la muerte, pero entonces se hizo evidente que sólo una constitución fuerte podría causar la supervivencia. Nunca fuerte ni vigorosa, mi madre no pudo recobrarse. El resultado es causa de amplia y profunda pena, aunque para mi madre fue sólo un alivio del sufrimiento nervioso. Durante dos años había deseado poco más: así como yo deseo el olvido. Como yo, ella era una agnóstica sin creencias en la inmortalidad, y deseaba la muerte mucho más porque significaba la paz y no una eternidad de aburrida conciencia. Por mi parte, no creo que espere una muerte natural, porque ya no me queda ningún motivo especial por el que debiera existir. Durante la vida de mi madre fui consciente de que la eutanasia voluntaria de mi parte le provocaría inquietud, pero ahora es posible para mí regular el término de mi existencia con la seguridad de que mi fin no provocaría a nadie más que una molestia pasajera... por supuesto mis tías son infinitamente consideradas y solícitas, pero la muerte de un sobrino rara vez es un acontecimiento portentoso. Posiblemente encontraré cosas interesantes suficientes para leer y estudiar como para postergar mi ahorcamiento indefinidamente, pero no pienso soportar el aburrimiento más allá de cierto límite. Es mejor ser como uno era en la eternidad antes de haber nacido. Mi madre era, con toda probabilidad, la única persona que me comprendió por entero, con la posible excepción de Alfred Galpin. Era una persona de encanto fuera de lo común y fuerza de carácter, consumada ejecutante en literatura y las bellas artes; una erudita en francés, música, y pintora al óleo. No es probable que vuelva a conocer una mente tan admirable en todo sentido.
Créame
Su más obediente servidor
H. P. Lovecraft
avatar
Darkness71775
Administrador

Mensajes : 587
Fecha de inscripción : 27/05/2010
Fecha de nacimiento : 17/07/1975
Edad : 41
Sexo : Masculino localización : Pachuca,Hgo.
Cáncer

http://forolovecraft.foro-mexico.net

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.